Leyendas en la sierra de Aralar

Las gentes de Aralar, sobre todo los pastores han conservado hasta hoy numerosas leyendas sobre brujas, lamias, gentiles y espíritus zoomorfos.

La diosa Mari

De todos los genios de la mitología vasca, el más conocido es sin duda la diosa Mari. Se han contado muchas leyendas en torno a esta divinidad, moradora de tantas montañas de la geografía vasca. Vive en cuevas y se desplaza por el aire. Es responsable de tormentas y vendavales, de lluvias y sequías; y puede adoptar la forma de diversos animales y fenómenos atmosféricos.

Los Gentiles

Los gentiles también están presentes en infinidad de historias, descritos en general como hombres gigantes y fuertes de la era precristiana. Se les atribuye la construcción de los menhires y cromleches. Viven en los montes y lanzan grandes piedras por los aires.

Las Lamias

Son criaturas bellísimas con aspecto de mujer con patas de gallina, de cabra o cola de pez que aparecen en los ríos. Peinan su cabello con un peine de oro y tratan de hechizar a los hombres. Sería el equivalente a una sirena.

Basajaun

Es el señor de los bosques, con aspecto humano y pelo extremadamente largo. Se le atribuye una fuerza inusual y lejos de ser agresivo, protege a los rebaños de ovejas del lobo y avisa a los pastores cuando se acerca una tormenta emitiendo gritos y silbidos.

Algunas leyendas famosas

La dama del Putxerri

Cuentan las leyendas de pastores que en la cueva cercana la cima del Putxerri habita desde hace muchísimos años una hermosa dama, y cuando el sol y la lluvia coinciden, peina su gran cabellera rubia con un peine de oro sentada junto a la caverna.

Es responsable de tormentas y vendavales, de lluvias y sequías; y puede adoptar la forma de diversos animales y fenómenos atmosféricos. Los que la han visto aseguran que, envuelta en una gigantesca bola de fuego, vuela por los aires de cumbre en cumbre hacia otras grutas.

Invita a los mozos más valerosos a entrar en su morada con ella. Dentro de la cueva existe un lago de gélidas aguas, que hay que cruzar para alcanzar el tesoro que se halla al otro lado. Para lograr tan valioso botín hay que tener el suficiente valor de no volver la vista atrás, de lo contrario jamás se regresa del interior de la gruta.

La leyenda de San Miguel de Aralar

Teodosio de Goñi fue un valeroso guerrero que regresaba a su casa después de luchar durante la invasión de los musulmanes.

Por el camino topó con el diablo disfrazado, el cual le dijo que su mujer le estaba engañando con otro hombre. Montado en cólera, Teodosio entro en su casa y asesinó con su letal espada a dos personas que se encontraban en la cama. Más tarde, en la plaza del pueblo se encontró con su mujer, y entonces se dio cuenta de que había matado a sus propios padres.

Como penitencia tuvo que llevar atadas al cuello y la cintura unas cadenas, y portar una cruz a la espalda hasta que las cadenas se rompieran.

Cierto día un dragón despertó de su largo sueño y se le apareció a Teodosio, quien imploró al arcángel San Miguel. El ángel mató al dragón y liberó a nuestro protagonista.

Después de esto Teodosio volvió con su mujer y su hijo y construyó un santuario dedicado a San Miguel.

Piedras con mitología

Otra leyenda trata sobre unos pelotaris que jugaban a pelota en Murumendi. Se les acercó un gentil y utilizó como pelota la enorme roca que usaban como piedra de saque. La lanzó por los aires con tanta velocidad que se partió en dos pedazos, uno de ellos cayó sobre la cima de Gaztelu y el otro en la pradera de Alotza. El segundo de los pedruscos se refiere al monolito de Saltarri.